02912nam a2200277Ia 4500001001200000008004100012020001800053040002600071041000800097043000800105044000700113082001700120100002500137245001800162250008300180260007100263300001800334490002300352505045900375505032100834505030901155505052601464505052401990650008002514700004002594mfn: 000009211226s9999 xx 000 0 und d a9789500423700 aCo-BoDPbspacCo-BoDP aspa aarg ack a896.3bC211e aCamus, Alberteautor 0aEl extranjero aEmecé Editores 1949 y 2004. Primera edición en la Colección Booket 2004 aBogotá :bEditorial Planeta Colombiana - Emecé Eitores,c2004. a157 páginas aColección Booket aCamus escribió una obra provocadora en cuyo trasfondo aparece el rostro desgarrado de una Europa herida y violentada por dos guerras mundiales. Pintó una historia gris donde el paisaje está oscurecido por la extirpación de cualquier pasión o voluntad del hombre: Meursault es el personaje que encarna ese sentimiento de profunda apatía por todo lo que le rodea haciéndose de manera más ostensible en la actitud ante la muerte de su madre, aEl extranjero es una obra que habla sobre el hombre que está siendo creado. Es una denuncia frente a una sociedad que olvida al individuo y le priva de un sentimiento de pertenencia activa en la comunidad. Fue premonitorio respecto al ciudadano occidental que se encontrará la sociedad tras la II Guerra Mundial. aLa búsqueda de la felicidad no se hallaba en esa religión, ni en la confianza en una sociedad cuyos mecanismos y leyes son desconocidos al individuo, la felicidad se encontraba en uno mismo, en la seguridad de la propia existencia, en la conciencia de ser y cuyo fin es el mismo conocimiento del ser. aMeursault personifica la carencia de valores del hombre, degradado por el absurdo de su propio destino, ni el matrimonio, ni la amistad, ni la superación personal, ni la muerte de una madre... nada tenía la suficiente importancia ya que la angustia existencial de este antihéroe inundaba todo su ser. Así su ateísmo estaba justificado, la vida no tenía ningún sentido fuera de uno mismo, la confianza en fuerzas externas a él mismo le producía una sensación de caída hacia el abismo de lo incierto. aMeursault se transforma así en un extranjero que juzga y remueve los fantasmas de una sociedad angustiada, cuya moral, carente de sentido, regula la vida de un todo social. Esa moral que condena a muerte de igual manera a un hombre que no llora la muerte de una madre que a un asesino, esa muerte que resulta ser la única opción posible para consumar la búsqueda de la propia existencia. En nuestra sociedad, un hombre que no llora en el funeral de su propia madre corre el peligro de ser sentenciado a muerte. aLITERATURA.--LITERATURA ARGELINA.--NOVELAxCAMUS, ALBERT.--ARGELIA FRANCESA aDel Carril, Bonifacioctraducción