01903nam a2200241Ia 4500001001200000008004100012020001500053040002600068041000800094044000700102082002100109100002900130245002500159260002900184300001100213490001700224504006000241520125800301600002801559650003501587650001401622700002501636mfn: 011617211226s9999 xx 000 0 und d a8430600310 aCO-BoDPbspacCo-BoDP aspa asp 221a323.63bT639 aTodorov, Tzvetandd1963- 0aEl hombre desplazado aMadrid :bTaurus,c1998. a290 p. aPenasamiento aIncluye referencias bibliográficas al final del texto aEl hombre desarraigado, arrancado de su maarco, de su medio, de su país, sufre al principio. Sin embargo, puede sacar provecho de su experiencia. aprende a dejar de confundir lo real con lo idela, la cultura con la naturaleza. Pero si el hombre desplazado logra superar el resentimiento nacido del desprecio o de la hostilidad de sus huéspedes, descubre la curiosidad y aprende la tolerancia. Su presencia entre los "autóctonos" ejerce a su vez un efecto desarraigante: al pertuturbar sus costumbres, al desconectar por su comportamiento y sus juicios, puede ayudar a algunos de entre ellos a adentrarse en esta misma vía de desapego haccia loconvenido, una vía de interrogación y de asombr. Mi traslado de un país a otro me enseñó a la vez lo relativo y lo absoluto. Lo relativo, pues yo no podíaignorar ñya que no todo debía ocurrir en todas partes como en mi país de origen. Lo absollñuto también, pues el régimen totallitario en el que yo había crecido podía servirme, en cualquier circunstancia, de uñnidad de medida del mal. De ahí sin duda mi aversión simultánea hacia estos dos hermanos enemigos que son el relativismo del "todo es iguazl" y el nmaniqueísmo del blanco o negro. (Tomado de la fuente) aTODOROV, TZVETANd1963- aCIUDADANIAxRELATOS PERSONALES aEXILIADOS aSalabert, Juanaetr.